A través de la historia muchos humanos visionarios pero codiciosos han
intentado manipular a la gente común para obtener lo que desean. Al principio la
fuerza bruta era el recurso más obvio y práctico. A punta de golpes los más fuertes
y osados arrebataban abusivamente lo que deseaban a los más débiles, o los
obligaban a trabajar para ellos.
Con el tiempo, y con el refinamiento del pensamiento, los
más “dotados” mentalmente descubrieron que había una forma más sutil y efectiva
de controlar a la gente, consiguiendo que los obedecieran sin necesidad de golpearlos
o forzarlos.
El método consistía en convencerlos de que existían seres
divinos muy poderosos que debían ser halagados para evitar su ira, ya que si
estos enfurecían podrían castigarlos con toda una suerte de calamidades; matarlos
de hambre por ejemplo. Al aceptar tal hecho, los NO-pensantes no vacilaron en hacer
todo lo que el guía “pensante” les indicara para satisfacer los deseos de esos seres poderosos, que luego con el transcurrir del tiempo serían
llamados -DIOSES-. Así nace La Ekklesia.

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